El analfabetismo en salud y la mercadotecnia de soluciones mágicas vulneran la seguridad sanitaria en México

Comunicatedigital.com

Foto: ESPECIAL

En la Escuela de Ciencias de la UDLAP se abordan estos desafíos desde las aulas, mediante un eje rector basado en la ética.

Fenómenos recientes en el país como los casos registrados en Sonora vinculados a complicaciones por sueros vitamínicos intravenosos, exponen fallas estructurales en los procesos de seguridad sanitaria y control de calidad; ante este panorama, la Dra. Lucila Isabel Castro Pastrana, decana de la Escuela de Ciencias de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), señaló que estas situaciones evidencian la existencia de una línea delgada «que separa la ciencia que alimenta la salud, de la mercadotecnia que promete soluciones mágicas».

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Asimismo, la especialista en farmacovigilancia desglosó la problemática en componentes específicos que van desde las condiciones de infraestructura del establecimiento hasta la procedencia de los insumos. «Hablando de algo que te van a administrar intravenoso, se tienen que también tomar en cuenta las áreas donde tiene que haber asepsia, es decir, se debe procurar que no haya microorganismos», explicó la académica investigadora, quien añadió que el riesgo de provocar infecciones por la vía parenteral es elevado si se omiten las verificaciones obligatorias de inocuidad en el flujo de los procesos.

De acuerdo con la Decana de la UDLAP, la introducción directa de preparados contaminados o mezclas incompatibles puede desencadenar consecuencias críticas en el organismo, tales como un choque séptico por microorganismos en la sangre o un choque anafiláctico si el paciente desarrolla hipersensibilidad a algún componente. A nivel local, acontecimientos registrados en Puebla en establecimientos estéticos que operan sin infraestructura hospitalaria han generado conversación pública respecto a los riesgos microbiológicos y químicos de someterse a procedimientos invasivos en espacios no autorizados.

La problemática se extiende a tendencias mediáticas como la adquisición de semaglutida (cuyo medicamento más controversial es el Ozempic) sin prescripción o a través de canales informales para la pérdida de peso. Al respecto, la Dra. Castro Pastrana apuntó que la utilización de estos principios activos sin un diagnóstico de diabetes tipo 2 u obesidad de base implica riesgos biológicos considerables. Además, argumentó que el mercado informal puede distribuir productos adulterados o deficientes, ya que «no sabes en qué condiciones de humedad, de calor, etcétera, estuvo el producto y se pudo haber deteriorado», comprometiendo la seguridad del usuario.

A nivel cultural, se habla de un fenómeno de analfabetismo en salud que influye en que la población otorgue validez a recomendaciones informales antes que a las indicaciones médicas con base científica. Con respecto a esto, la académica manifestó que existen «creencias y mitos que derivan mucho de la falta de alfabetismo en salud que tenemos en México», haciendo que la sociedad recurra a estas alternativas debido a la búsqueda de soluciones rápidas para salir de un problema, lo que suele postergar la obtención de diagnósticos certeros ante sintomatologías persistentes.

Ante este escenario, la doctora planteó que existe una oportunidad para reestructurar las dinámicas de atención en los puntos de contacto con el paciente, fundamentando que en el contexto nacional «tenemos una deuda con la población mexicana que es que no tenemos farmacéuticos en las farmacias». También explicó que los establecimientos comerciales suelen operar bajo un enfoque de ventas y carecen de personal profesional capacitado para asesorar éticamente por ello sugirió que los organismos del sector público y privado requieren reforzar la vigilancia de los establecimientos, restringir la publicidad e implementar estrategias informativas masivas.

Como conclusión, la Dra. Lucila Isabel Castro Pastrana sustentó que la Escuela de Ciencias de la UDLAP aborda estos desafíos desde las aulas mediante un eje rector basado en la ética, donde la clave pedagógica es confrontar a los alumnos «contra casos clínicos y de preferencia reales, así como presentarles todos los escenarios a los que se puede enfrentar el egresado» para anteponer la seguridad a los intereses comerciales. Asimismo, precisó que la institución busca impulsar la interdisciplina debido a que la convivencia académica fomenta el diálogo entre las diferentes profesiones, obligando a los futuros científicos a desarrollar habilidades blandas para traducir el conocimiento técnico a un lenguaje accesible que permita a las personas tomar decisiones informadas sobre su salud.

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