“Prisiones, instituciones totales por y para hombres”: Marta Martí

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Alrededor del 5.2% de la población penitenciaria en México son mujeres. Al representar una minoría, la perspectiva de género es importante para contrarrestar la visión androcentrista, misma que eclipsa las necesidades específicas de la población femenina.

A través del Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría, S.J. (IDHIE), la IBERO Puebla celebró la Jornada en el marco del Día Internacional de los Derechos Humanos, el cual constó de una serie de conferencias magistradas que abordaron problemáticas en contextos específicos.

Durante la inauguración, la Mtra. María del Rosario Arrambide González, directora del IDHIE, reivindicó la participación de las mujeres en la génesis de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, quienes tuvieron un papel protagónico para involucrar aspectos relacionados con la igualdad y equidad de género.

Previo al inicio de la primera ponencia, el Dr. Tadeo Luna de la Mora, responsable del programa de Seguridad y Justicia del IDHIE, comentó que el estado de Puebla cuenta con tres de las diez cárceles peor evaluadas del país. Reconoció que se trata de espacios masculinizados que están dejando de lado muchos elementos.

La primera conferencia magistral, Desafíos en la implementación de la perspectiva de género y derechos humanos en centros de reinserción, fue impartida por Marta Martí Barrachina, consultora independiente e integrante del Grupo de Investigación en Criminología y Sistema Penal de la Universidad Pompeu Fabra, Barcelona.  

Comenzó destacando la importancia de la perspectiva de derechos humanos en las cárceles debido a la existencia de relaciones de poder al interior de las mismas, así como un aislamiento social que conlleva consecuencias socioeconómicas y psicológicas.

Las mujeres, al ser minoría en la población penitenciaria, tienen más probabilidad de ser trasladadas a cárceles alejadas de sus hogares, o bien, ubicadas en penales mixtos, lo cual tiene múltiples consecuencias negativas.

Describió la manera en que las mujeres son detenidas, siendo el encarcelamiento por motivos discriminatorios el más frecuente. En muchos casos, continuó, no se toma en cuenta el contexto de violencia vivido. Propuso la despenalización de conductas discriminatorias hacia la mujer, como el aborto o el uso de velo en países de Medio Oriente.

Destacó la presencia de victimización de las privadas de libertad antes y durante el encarcelamiento, acentuando las agresiones de carácter sexual. La experta propuso brindar apoyo psicológico y jurídico a las víctimas, así como la implementación de protocolos y medidas de prevención.

En torno a la comunidad LGBT+, Marta Martí bordó la situación de las mujeres trans, quienes, per se, presentan mayor victimización y falta de atención a sus necesidades específicas. Igualmente, reflexionó sobre las barreras que sufren las mujeres homosexuales, siendo víctimas de un estigma que restringe los derechos penitenciarios y potencia las prácticas discriminatorias.

Concluyó enfatizando la importancia de que los sistemas penitenciarios adopten una perspectiva de género para garantizar los derechos humanos. Reflexionó la importancia de concebir a la persona encarcelada como un fallo a nivel individual y social.

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