Vínculos de solidaridad e innovación social: Economía colaborativa

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Foto: ESPECIAL

En Alemania, 5 millones de personas están en cooperativas de vivienda y un cuarto de la población pertenece a una organización de estas características.

Para el caso de México y Latinoamérica es vital incubar proyectos colaborativos liderados por gente local, que empleen tecnologías y plataformas digitales: Katia Morales

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La economía colaborativa tiene varias aristas y aquella practicada por la ciudadanía no solo es una provocación para el gobierno y las grandes corporaciones transnacionales que prefieren perpetuar el engranaje del hiperconsumismo, comentó Katia A. Morales Gaitán, coordinadora del libro La disrupción cooperativista: reflexiones sobre cooperativismo en la era digital, el cual fue presentado en las instalaciones de la IBERO Puebla.

La disrupción cooperativista aglomera artículos y colaboraciones de Trebor Scholz, Thomas Dönnebrink, Ricard Espelt y Eduardo Enrique Aguilar. Asimismo, consta de cuatro capítulos: Una economía para todos, Cooperativismo de plataforma, De la autogestión cooperativa activista, al cooperativismo de plataforma procomún; Democracia y cooperativas digitales; y por último, cuenta con un completo directorio de plataformas cooperativas.

En su intervención, Katia A. Morales Gaitán, participante en la coordinación del texto, además de productora y socióloga transdisciplinaria, explicó que es indispensable abarcar el tema de la economía colaborativa para formar una comunidad en México, de la misma forma que se ha logrado en Alemania, Francia, Brasil y otros países.

De igual manera, mencionó que dentro de la planeación de comunidades de economía colaborativa se organizan festivales y conferencias, así como la oferta de educación mediante programas o cursos gratuitos en línea, como el MOC Economía Colaborativa.

 Asimismo, la coordinadora del libro declaró que el texto tiene el concepto de cooperativismo de plataforma, el cual se refiere a la existencia de un corazón tecnológico que busca un modelo de propiedad distinta, formas de asociaciones civiles con vínculos de solidaridad, fuerzas de trabajo distribuidas, y la reformulación de conceptos como innovación social.

Para ello, Katia añadió que hay una parte relacionada con el activismo de razón social, ya que pretende unirse y compartir la abundancia que se genera a partir de su trabajo, por lo que también tiene una intención económica, y por lo tanto política. Recalcó que el cooperativismo de plataforma debe primero beneficiar a la sociedad y después al servicio de tecnología.

Posteriormente, Eduardo Aguilar Hernández coautor del libro, explicó sobre la existencia de una diversidad de propuestas sobre la economía en sus distintas variedades; como la de solidaridad, popular, de liberación, comunitaria, feminista, social solidaria, circular, del bien común, basada en recursos, y otras más que en su mayoría continúan teniendo puntos débiles en su formulación.

Por lo que Aguilar Hernández manifestó que la propuesta económica solidaria o colaborativa, incorpora la tecnología de la información y comprende que, si ya se tiene tanto avance, se debe entonces aprovechar para realizar cambios importantes utilizándola como una herramienta.

Por su parte, la Dra. Nadia Castillo Romero, coordinadora de la Maestría en Gestión de Empresas de Economía Social de la IBERO Puebla, señaló que este modelo tiene como centro el trabajo del ser humano, así como una forma de relacionarse, pero se está quedando fuera la tecnología y ésta en nuestra época, ésta es parte implícita de nuestra sociedad.

 

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