Tierra de Sal…  Juana Inés y el Día Nacional del Libro

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Comunicatedigital.com / Mayra Sánchez García

Piramidal, funesta de la tierra

nacida sombra, al cielo encaminaba

de vanos obeliscos punta altiva,

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escalar pretendiendo las estrellas;

Primer Sueño

Cada 12 de noviembre en México se celebra el Día Nacional del Libro. Esta conmemoración inició por un decreto presidencial emitido el 6 de noviembre de 1979, durante el gobierno de José López Portillo pero fue hasta el 12 de noviembre de 1980 cuando se editó el primer libro conmemorativo de obsequio.

El motivo por el que se eligió esta fecha, fue por ser el natalicio de sor Juana Inés de la Cruz en 1651. El primer título que se editó para este fin, fue Sor Juana Inés de la Cruz. Obras escogidas. Se imprimieron 100 mil ejemplares.

Cada año el Día Nacional del Libro se celebra con diversas actividades que impulsan un acercamiento con la lectura, buscando fomentarla como un medio de conocimiento e incluso -diría- de interpretar nuestra realidad a través de las letras.

Teniendo este hecho como antecedente, Juana Inés ha sido una de mis lecturas que por gusto considero obligatoria. Son los versos de ella que siguen vivos a través de su recuerdo y retomo la frase de Paz citada en Las Trampas de la Fe donde afirma “la poesía de sor Juana Inés de la Cruz había dejado de ser una reliquia histórica, para convertirse en un texto vivo”.

Y, efectivamente, bajo esta idea de los textos vivos, Juana Inés es presencia permanente. Es por ello que, a 366 años de su natalicio, Juana Inés permanece viva entre letras. En cada verso, en cada línea, en cada metáfora encontramos la explicación de la vida a través de la misma vida.

Sor Juana, nos habla con su cadencia y ritmo, pasando por sus obras dramáticas, autos sacramentales, poesía lírica e inclusive sus recetarios de cocina donde nos revela el mundo mestizo.

Sor Juana abogó por la igualdad de los sexos y por el derecho de la mujer a adquirir conocimientos. Alatorre lo reconoce: «Sor Juana la pionera indiscutible (por lo menos en el mundo hispanohablante) del movimiento moderno de liberación femenina». En esta misma línea, la estudiosa Rosa Perelmuter analiza diversos rasgos de la poesía sorjuanesca: la defensa de los derechos de la mujer, sus experiencias personales y un relativo rechazo por los varones. Perelmuter concluye que Sor Juana privilegió siempre el uso de la voz neutra en su poesía, a fin de lograr una mejor recepción y crítica.

Por todo ello, y haciendo una analepsis a la obra de Juana de Asbaje, sor Juana o Juana Inés de la Cruz, la debemos entender como el personaje dentro de las letras mexicanas quien ha escrito si no como la más sólida referencia de la mujer mexicana intelectual, sí ha sido la referencia obligada desde el corazón para quienes amamos las letras.

Juana Inés, como la recordamos, es la voz poética que sigue viva; sus textos dedicados a los intelectuales del mundo.

Hablar de sor Juana implica la referencia obligada de su Primer Sueño. 975 versos donde desde la prístina mirada del sueño nos lleva a un recorrido por lo espiritual. Desde su lenguaje metafórico atrapa de inicio a fin al culto lector; nos invita a cerrar los ojos y a través del “ensueño” nos invita por un recorrido donde la mitología y el conocimiento de las civilizaciones se entretejen. Donde el ser humano se fusiona con el resto del cosmos. Donde la noche se vuelve un crepúsculo. Donde a través de los versos, cerramos los ojos y empieza a anochecer. Donde el hombre abandona su cuerpo para que en el mundo del sueño cobre vida la sabiduría de la noche.

Las referencias de Juana Inés a la noche, implica evocar nuestra cosmovisión religiosa:

El viento sosegado, el can dormido:

éste yace, aquél quedo,

el átomo no mueve

con el susurro hacer temiendo leve,

aunque poco sacrílego ruido,

violador del silencio sosegado.

El mar, no ya alterado,

ni aún la instable mecía

cerúlea cuna donde el sol dormía;

y los dormidos siempre mudos peces,

en los lechos lamosos

de sus obscuros senos cavernosos,

mudos eran dos veces.

Sor Juana, en el acto de dormir, nos remite a la fuerte interacción de vida espiritual y tal vez de los horrores mismos que podemos ver entre los sueños, pero sólo cuando el hombre está dormido se puede alejar del mundo real para ingresar a un mundo nuevo.

“…El sueño todo, en fin, lo poseía:

todo. en fin, el silencio lo ocupaba;

aun el ladrón dormía:

aun el amante no se desvelaba…”

De esta manera, sor Juana se vuelve un referente mágico, religioso, intelectual del quehacer en el mundo de todos los tiempos. La vida y obra de Juana Inés es la vida misma de nosotros entre las letras así que, este día nacional del libro rinde un homenaje, tomando el libro de predilección y, como si fuera tu primer sueño, deja que las letras te envuelvan.

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