Ni los Santuarios se salvan de la delincuencia

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Comunicatedigital.com / Alfredo González

Foto: ESPECIAL

Malandros se llevan ornamento de imagen venerada en Nopalucan Tlaxcala, así como una cantidad no determinada de dinero.

Aprovechando la oscuridad de la noche y la escasa seguridad en Nopalucan, quinteta de delincuentes ingresaron al Santuario del Niño del Cerrito ubicado en Santa Ana Nopalucan Tlaxcala, para apoderarse del ornamento de la imagen, el que se sabe es de oro y sustraer también el dinero de las ofrendas, cuyo monto hasta el momento no se ha podido especificar.

Y es que según versión del párroco Jair Hernández Pérez, los probables responsables ingresaron por la parte posterior del Templo, la que forzaron para introducirse y cometer su fechoría a placer, para después marcharse con dos de las tres piezas que integraban “la potencia” del “Niño del Cerrito”, así como una cantidad no especifica de dinero.

Situación que obviamente ha generado una fuerte inconformidad y molesta entre los pobladores que señalaron es primera vez que ocurre algo así, pero también en los creyentes, quienes al tiempo de reprochar la indiscutible falta de seguridad; montaron un infructuoso operativo de búsqueda y localización.

En este sentido, Hernández Pérez el titular del Santuario, refirió que ya fue presentada una denuncia de hechos ante la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), a quien corresponde realizar las pesquisas correspondientes para dar con el o los presuntos responsables de la sustracción de elementos que no son arte sacro.

Mientras se cerró el lugar para llevar a cabo las investigaciones, el clérigo pidió a las autoridades civiles el que sea proveída una mayor seguridad y que se llegue a las últimas consecuencias en la resolución del probable ilícito, que fácilmente supera los 80 mil pesos, que aclaro no afecta la imagen venerada en ese sitio.

De la que se sabe la imagen del Niño Dios del Cerrito es altamente milagrosa y permite a los visitantes el ser testigos de milagros asombrosos, en favor de discapacitados, enfermos terminales y mujeres que no pueden procrear; de allí el gran cariño que los feligreses le demuestran con sus visitas y oraciones.

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