En encuentro de alumnas y autoridades revelan que su bajo desempeño escolar impide acceder a sus exigencias

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Comunicatedigital.com / Alfredo González

Foto: ESPECIAL

Durante el desarrollo de la manifestación de estudiantes de la Normal Rural “Benito Juárez” de Panotla, quienes permanecían a las afueras de la Unidad de Servicios Educativos de Tlaxcala este martes, quedó en evidencia el lastimero nivel académico que las rijosas alumnas ostentan.

Y es que, al entablar un dialogo con manifestantes, la titular de educación terminal, Edith Portilla Islas, y el encargado de atención a grupos de la USET, Alfonso Cortes Sánchez, dejaron en claro a las normalistas que si bien tienen derecho a manifestarse no pueden afectar a terceros ni pasar por encima de la ley para obtener sus privilegios y exigencias.

La petición de las quejosas, de mantener un respeto a su matrícula escolar, donde pretenden el ingreso de más de 140 nuevas integrantes de la normal, así como otras exigencias expresadas hace algunas semanas que contemplaban la inclusión de al menos el 50 por ciento de foráneas, en los nuevos ingresos, sumado a la reducción del promedio mínimo de ingreso apenas por encima de la calificación reprobatoria.

En ese sentido, ambos directivos educativos fueron claros en especificar a la comisión de alumnas que existen leyes y procedimientos regidos por normas al respecto, y que pese a que se las ha hecho de conocimiento las posibilidades y acciones a realizar a las normalistas, existe cerrazón y desinterés por conocer las resoluciones.

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Asimismo, las jóvenes recriminaron una audiencia con el titular de la USET, Manuel Camacho Higareda, para exigir se ceda a sus exigencias, las cuales se encuentran fuera de proporción.

Según la ley vigente en la materia, y los acuerdos asumidos con la autoridad educativa en 2016, el número de nuevos ingresos a la normal rural será igual al número de alumnas egresadas, el cual durante este año asciende apenas a 61, menos de la mitad de los 142 espacios que son exigidos, por lo que el nivel de aprovechamiento escolar y la falta de compromiso de las alumnas para concluir su estudios serían su propia limitante para permitir una mayor matrícula nueva.

Por otro lado, en cuanto al promedio mínimo para su ingreso, más de la mitad de las alumnas que pretenden ingresar presentan calificaciones reprobatorias, siendo además que durante el examen de admisión en 2017, la máxima calificación obtenida en el mismo fue apenas de 6.8, menos de un punto por encima de índices reprobatorios, donde además más de la mitad de las alumnas que ingresaron demostraron no ser aptas para ocupar un lugar que obtendrán a base de presiones y amenazas, según fuentes al interior de la propia normal.

Inclusive, las propias alumnas comentaron a este medio la necesidad de incluir a más alumnas foráneas en la institución, donde la idea de su permanencia en el estado es la formación de “base estudiantil” que funcione como grupos de choque y presión para la exigencia de sus pliegos petitorios ante la autoridad local.

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