Columna #UnMejorDestino: La participación política de los jóvenes para un mejor país

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*Alberto Jiménez Merino Comunicatedigital.com

La formación de líderes, según Steven Covey, autor del libro Los siete hábitos de las personas altamente efectivas, debe iniciarse desde los cinco años y, para ello, se requiere ayudar a los niños a reafirmar su personalidad y carácter, desarrollar su capacidad para comunicarse y también para escuchar.

El liderazgo es ejemplo. No se requiere andar diciendo, ni gritando o presumiendo. Solo hay que hacer las cosas en la forma que uno las piensa y no como conviene o les conviene a los demás, incluyendo el agradarles para que nos acepten o no se enojen con nosotros. Es hacer las cosas como uno las piensa, con base en los principios y valores universales y a eso se le llama integridad.

Quedar bien para evitarse problemas nunca debe ser una meta; esperar la aprobación de los demás para actuar es un error, además de que nunca podemos quedar bien con todo mundo. Así es que el éxito es llegar al final con la tranquilidad que da únicamente la seguridad de haber hecho lo que se tenía que hacer.

Los niños y jóvenes, en todo tiempo, harán lo que ven de los adultos, y no puedes decirles a tus hijos que se fijen por donde caminan, porque ellos van siguiendo tus pasos. ¡Mejor fíjate tú por donde vas!

Y, todo lo anterior viene al caso pues recientes datos del Instituto Estatal Electoral de Nayarit, muestran desinterés de la sociedad para participar en temas políticos. Existe un gran descontento con los actuales gobiernos, desconfianza en las instituciones gubernamentales, la población no se siente representada y, conjuntamente con la mala reputación de los partidos políticos, se ha propiciado que los ciudadanos no quieran participar en temas de esta índole, principalmente en el sector de los jóvenes en edad de votar.

Ciertamente esto no es nuevo ni privativo de Nayarit. Ocurre en todo el país. Es un tema que yo conozco desde los años 70’s del siglo pasado y atañe a todos los partidos y estratos sociales.

Para muchos de nuestros jóvenes, la política es una “porquería”, es descalificación, chisme, andar de revoltoso, hablar unos de otros, es corrupción. Hoy en día, cambiar de partido es como cambiar de calcetines. Para estos jóvenes, la política es aplastar al adversario, fingir interés por los problemas sociales y hacer lo contrario, utilizar el poder para beneficio personal, entre otros.

Todos estos conceptos han derivado en un gran desinterés de los jóvenes por la política. Un alejamiento que deja vacíos que otros llenan inmediatamente y nos llevan a los resultados que tenemos a la vista en donde nuestros jóvenes solo son espectadores en donde deberían ser protagonistas.

En mi experiencia, en diversas oportunidades que he tenido de compartir charlas con jóvenes, les he transmitido que la política es el arte de unir a las personas para lograr objetivos superiores, resolver problemas y hacer posible lo deseable; que la política es dar sin esperar, ayudar a nuestros semejantes, servir antes que recibir, y nunca el beneficio debe estar antes del servicio. La política se basa en principios y valores, en convicciones que no se cambian por conveniencias personales.

Siempre he sido enfático en que para iniciar una participación política, hay que empezar por atender los problemas y necesidades de nuestra comunidad. Más aún, si quien experimenta esta oportunidad política tiene la posibilidad de acceder a estudios de nivel medio superior o superior, el hecho de atender a nuestra propia comunidad se convierte en un deber básico pues si uno resuelve al menos un problema de este grupo social tan cercano a nosotros entonces, podrá resolver, en un futuro, problemas del país y del mundo.

Trabajar en su propia entidad permitirá aprender y ganar la autoridad moral para proponer soluciones superiores y con ello, abrir los espacios de participación en el ámbito político, en los espacios políticos de decisión.

Es importante resaltar que cada persona, les guste o no la política, debe asegurarse de estar cerca de donde se toman las decisiones, y si es como protagonista, mucho mejor. Las cosas pueden cambiarse como uno quiere o como uno lo desea solo estando dentro, solo participando.

En la formación de líderes, mi propuesta es sencilla: hay que presentarles a los jóvenes de los últimos semestres, tanto de bachillerato como de licenciatura, la problemática y las necesidades existentes buscando motivar su interés por participar atendiendo alguno de los problemas. Luego, identificar las instituciones o empresas líderes del país o del extranjero y hacer una estancia de capacitación que tenga una duración de uno a tres meses para posteriormente regresar para guiar el desarrollo comunitario.

Para el liderazgo, hay que levantar una bandera relacionada con la problemática social, económica o ambiental de mayor importancia y esta, debe ser parte de la agenda personal en función con la formación recibida.

Por todo lo anterior, yo recomiendo que siempre que se tenga la oportunidad, hay que participar en los procesos políticos lo cual nos permitirá aprender, avanzar y, por supuesto, ganar. Hay que tener presente que nunca hay circunstancias favorables, estas se tienen que crear. Y nunca hay que perder de vista que la base de todo liderazgo es el trabajo.

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www.ciatmexico.org

*Director del Centro Internacional de Seguridad Alimentaria

 

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