Columna Un Mejor Destino… Ahorro y cuidado del agua, un ahorro de problemas para nuestros hijos

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*Alberto Jiménez Merino / Comunicatedigital.com

Recuerdo que había muchos anuncios que decían “Cuida el agua”, solo que nadie les hacía caso; pensaban que el agua jamás se podía terminar. Ahora, todos los ríos, represas, lagunas y mantos acuíferos están irreversiblemente contaminados y agotados… estamos ya en el año 2070.

Yo podía disfrutar de un baño quedándome debajo de la regadera por una hora. Hoy en día, usamos toallas humedecidas en aceite mineral para limpiar la piel. Antes, las mujeres lucían sus bonitas cabelleras; ahora, debemos raparnos la cabeza para mantenerla limpia sin usar agua.

Lo anterior son fragmentos de una carta publicada en 2002 por la revista Crónica de los Tiempos. Y eso, realmente, no está tan alejado de la realidad. En la Ciudad de México ya solo nos queda un río vivo. Las cuencas de los ríos Atoyac y Lerma no pueden desdecir esta carta.

El abasto de agua en el Valle de Puebla es de 3.5 días por semana con 12 horas de servicio. En Tecamachalco, el acuífero tiene un déficit de 50 millones de metros cúbicos anuales y, por ello, la población de la cabecera municipal recibe agua cada 30 días.

En Tehuacán, la segunda ciudad más importante del estado de Puebla, se tiene un abasto de 500 litros por segundo pero la demanda es de 700. Sin embargo, el consumo diario registrado por persona es de 230 litros, una cifra alta.

Tan solo para bañarse, las personas están utilizando cantidades superiores a 100 litros por evento. Las regaderas convencionales proporcionan desde 10 hasta 23 litros por minuto y el tiempo de duración promedio de una ducha dura, actualmente, más de 10 minutos. Sin embargo, entre la espera a que salga el agua caliente y la práctica de “cantar bajo de la regadera” se pierde una buena cantidad de litros los cuales puede llegar a más de 200 litros.

Nos falta mucha información y orientación para cuidar el agua. Siempre pensamos que nunca se acabaría. Algunas veces lavamos el coche a manguerazos, barrimos la banqueta a chorro de manguera o inundamos la parcela pensando que así los cultivos tenían más beneficios.

Pese a lo que podemos imaginarnos, no es el ahorro y cuidado del agua la única solución ante el problema de escasez. Es cierto que a los gobiernos les ha faltado voluntad para atender el problema; más inversión y la aplicación de políticas integrales que resuelvan los problemas de fondo. Y por desgracia, el agua no ha sido la prioridad en el gasto público. Sin embargo, el cuidado, manejo y ahorro del agua si es algo que está al alcance de todos los ciudadanos.

Necesitamos más gente que proponga y haga cosas, pero también necesitamos cada vez menos críticos. Según estimaciones de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), por cada acción de ahorro del vital líquido se recuperan 1000 litros por persona al año.

Para ahorrar agua, se pueden colocar en la caja del baño botellas llenas de arena para reducir el volumen por descarga; se puede disminuir también los volúmenes en el lavado de trastes, auto, banqueta, lavado de ropa o riego del jardín. Se puede, también, cuidar el agua evitando tirar basura, aceites o contaminantes a la taza del baño o drenajes.

Las regaderas economizadoras que existen en el mercado proporcionan de 7 a 10 litros por minuto. Un baño de 10 minuto no pasa de 100 litros, pero en pruebas realizadas personalmente he podido regular la apertura de la regadera hasta 2 litros por minuto y el tiempo de baño, hasta 5 minutos.

Con la regadera abierta todo el tiempo se ocupan 10 litros de agua pero si se cierra para enjabonarse y después enjuagarse, es posible reducir el uso de agua a tan solo 5 litros por baño. Con la regadera economizadora, he logrado regular la salida de agua a 1.25 litros por minuto. Así, en un baño de 10 minutos no se consumen más de 12.5 litros.

También he realizado pruebas con varias regaderas, la última consiste en la adopción de una boquilla de fumigación agrícola, llamada “trompa de marrano” que, abierta al 100 por ciento, proporciona 1.5 litros por minuto, por ello, un baño de 5 minutos consume 7.5 litros. Sin embargo, no lo recomiendo debido a que la presión nebuliza el agua, dificulta el baño y enfría el agua.

Este 24 de diciembre de 2017, adapté la boquilla – regadera a solo 0.25 litros por minuto y logré bañarme en 9 minutos. Es la primera vez en mi vida que me baño con solo 2.25 litros de agua, equivalentes a 9 vasos de 250 mililítros. Incluso el baño a jicarazos, requiere al menos de 8 litros.

No digo que todos deban bañarse así, las mujeres con el pelo largo seguramente requieren mucha más agua. Pero lo que sí puedo asegurar es que todos podemos hacer mucho, y lo podemos hacer ya, por el ahorro y cuidado del agua, especialmente para ahorrarles problemas a nuestros hijos antes de que se haga más tarde.

Por ello, el Manual Básico sobre Cuidado del Agua, lo dejo a su disposición en www.jimenezmerino.mx

¡Feliz Navidad!

*Director de la Comisión Nacional del Agua en Puebla.

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