Casa del Estudiante, nido de excesos y vandalismo

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Comunicatedigital.com / Alfredo González

Foto: ESPECIAL

Tienen inquilinos de la FNERRR larga lista de quejas por parte de vecinos.

Envueltos en un papel de víctimas por no contar con una casa del estudiante propia y edificada a su modo, los ocupantes de la Casa del Estudiante y simpatizantes de la Federación de Estudiantes Revolucionarios Rafael Ramírez no ostentan la imagen de buenos vecinos, teniendo en su pesar varias quejas por parte de habitantes que han sido perjudicados por su estancia.

La casa del estudiante, actualmente ubicada en la cerrada  Ignacio Allende de la comunidad de San Gabriel Cuautla, se ha convertido en un auténtico dolor de cabeza para los capitalinos que tienen sus hogares en la periferia, donde los escándalos y desaguisados etílicos, pintas en los muros, y otras molestias.

Y es que, pese a que la Secretaria de Educación Pública del Estado se ha ocupado por  cubrir los gastos de arrendamiento del inmueble que es habitado por quienes se supone son estudiantes de bajos recursos, la arrendataria se negaría a continuar rentando su casa a los jóvenes derivado de las incontables molestias ocasionadas a los demás.

Vecinos de la zona, que pidieron contar con el anonimato aseguraron que es una práctica común entre los que ahí pernoctan el escandalizar en la vida pública y dentro de la vivienda, señalando que en diversas ocasiones, las bebidas embriagantes son la razón de los gritos y desaguisados.

Asimismo, señalaron que de manera constante se observan bolsas de desperdicios y diversos empaques esparcidos en la periferia, al tiempo que las pintas o grafitis han comenzado a proliferas en diversas calles aledañas.

Por otro lado, señalaron que en la zona existen versiones de supuesta circulación de sustancias prohibidas sin relacionar de manera directa a los miembros del brazo estudiantil del Movimiento Antorchista, al tiempo de asegurar que los robos de algunos electrodomésticos y productos del hogar han desaparecido de algunos domicilios.

En otro tema aseguraron que es una práctica común el observar durante las tardes y noches el arribo de personas adultas que no corresponden con el perfil o edad de los estudiantes, así como la presencia de camionetas y vehículos con logotipos de organismos públicos e instituciones públicas del estado de Puebla, en su mayoría de ayuntamientos, quienes descargan en el lugar diversos enseres u productos, además de palos de madera conocidos como “Morillos”, que utilizarían en sus características manifestaciones además de otros productos que no necesariamente son requeridos para la manutención de la casa.

A raíz de lo anterior, por comentarios de vecinos se supo que la propietaria del inmueble se negó a renovar el contrato por el periodo de un año más, dando únicamente seis meses para que abandonen la propiedad, razón que habría motivado la movilización estudiantil para exigir a la FNERRR un predio para la edificación de su nueva casa donde pudieran continúe con sus acciones de malos vecinos.

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